Una estancia para mi madre

Ser mejor
cada día

La admiro porque nunca dejó de avanzar. Porque hizo de la inteligencia, del cuidado y del buen juicio una manera de buscar, todos los días, una mejor versión de sí misma.

No necesito fijarla en una fotografía. Su retrato está en las cosas que aprendí a mirar gracias a ella.

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La raíz antes de la rama

Una voz que comenzó leyendo el periódico en voz alta.

Su padre, Luis Felipe Sánchez, la ponía a leerle el periódico. En esa escena temprana estaban ya la atención, la palabra bien dicha y la disciplina de entender el mundo antes de opinar sobre él.

Junto a su madre, Carlina Roa, pertenece a una historia familiar que viene del Valle de Tenza. Ese paisaje boyacense no es solo una procedencia: vive en la mesa, en el cuidado, en la constancia y en una forma de no perder nunca el vínculo con los propios.

Su letra

pegada, proporcionada, perfecta.

Los Sánchez

Hermanos: distintas maneras de guardar una misma casa.

  • 01Rosalba Sánchez
  • 02Adela Sánchezmi madrina
  • 03Luis Felipe Sánchezel menor

Nombrarlos aquí no busca convertir la familia en inventario. Es reconocer el tejido de afectos, carácter y memoria del que ella también está hecha.

Una escena de origen

Antes de conocerme, ya estaba enseñándome a llegar bien al mundo.

Me contó que, para recibirme el día en que nací, se arregló con especial cuidado antes de ir al hospital. Quiso estar muy bien presentada para ese primer encuentro. En esa imagen reconozco algo que me ha enseñado siempre: hay momentos cuya importancia también se honra en la manera de prepararse para vivirlos.

El cuidado se volvió familia

Mi primera nana fue la madre de una de sus mejores amigas. A esa amiga la considero una tía. Así comenzó para mí una red de afectos elegidos: amistades que, por el cuidado y la permanencia, terminan ocupando un lugar verdadero en la familia.

Nunca dejó de prepararse

Empezar después de los treinta no fue llegar tarde. Fue decidirse.

Estudió su profesión en la Universidad Jorge Tadeo Lozano, comenzó su carrera después de los treinta años y continuó formándose hasta alcanzar una maestría.

  1. 01Universidad

    La Tadeo como lugar para darle estructura y disciplina a una vocación.

  2. 02Oficio

    Una carrera iniciada cuando otros habrían pensado que el momento ya había pasado.

  3. 03Maestría

    La confirmación de que avanzar también significa volver a estudiar con mayor profundidad.

En ella veo el oficio de leer siempre, estudiar siempre y no permitir que la edad convierta la curiosidad en pasado.

Lo que permanece

Tres maneras de estar en el mundo

I

Crecer cada día

Nunca entendió la vida como una obra terminada. La he visto revisar, aprender, volver sobre sus pasos y avanzar. En ella, mejorar no es negar lo vivido: es convertirlo en experiencia.

II

Cuidar la forma

Me enseñó que vestirse, presentarse bien y cuidar las cosas no son gestos vacíos. La forma también habla del respeto que tenemos por nosotros y por los demás.

III

Escribir bien

Ama la palabra precisa, la frase bien construida y la letra pegada, limpia y perfecta. De ella heredé la sospecha de que escribir con cuidado es una forma de pensar con honestidad.

La vida dura allá afuera.

Los pies sobre la tierra

Trabajar también es una forma de cuidarse.

Con ella entendí temprano que la vida exige oficio, disciplina y atención. Ayudar en las tareas de la casa fue una primera escuela: lo cotidiano se sostiene porque alguien lo hace bien.

Su ejemplo me aterriza. Me recuerda que la autonomía no aparece por accidente; se construye con constancia, con orden y con la voluntad de hacerse cargo.

La pedagogía del detalle

Cuidar el cuerpo.
Cuidar las cosas.
Cuidar la vida.

“Me enseñó a vestirme, a comer bien, a presentarme ante el mundo y a no olvidar que la dignidad también vive en los detalles.”

Su preocupación por mi aspecto nunca fue solamente estética. Era una manera de decirme: cuídate, valórate, llega preparado. En su mirada, el buen gusto no reemplaza al fondo; lo acompaña.

Las formas concretas del amor

Gracias por preocuparte.

No toda preocupación habla en voz baja. A veces pregunta, insiste, acompaña; otras veces llega en forma de regaño. Con los años he aprendido a reconocer, detrás de cada una, la misma voluntad de verme bien.

01

El regaño

Gracias por orientarme cuando habría sido más fácil dejar pasar. Por recordarme que querer a alguien también es negarse a ser indiferente ante aquello que puede hacerle daño.

02

La salud

Gracias por llevarme al médico, por estar pendiente y por enseñarme que cuidarse no es temerle a la fragilidad, sino hacerse responsable de la propia vida.

03

La estabilidad

Gracias por preocuparte por mi bienestar económico. Aprendí que ordenar los recursos no es rendir culto al dinero: es construir tranquilidad, libertad y capacidad de responder por los demás.

04

La madurez

Gracias por enseñarme, sobre todo con tu ejemplo, que madurar es asumir consecuencias, conservar los pies en la tierra y seguir creciendo sin fingir que ya estamos terminados.

05

El teatro y los libros

Gracias por el teatro y por la lectura entendida como crecimiento. Por abrirme mundos ajenos y enseñarme que una vida se vuelve más amplia cuando aprende a mirar desde otras voces.

06

Aprender por uno mismo

Gracias por sembrar la conciencia de que nadie puede delegar su propio aprendizaje. Que mejorar no es sentirse superior, sino tener más criterio, más herramientas y más de uno mismo para ayudar a los demás.

Ser mejor, entonces, no para brillar a solas; crecer para servir mejor.

La escena como revelación

El teatro no es para ella una distracción. Es una forma de mirar.

Le fascina esa habitación oscura en la que una vida ajena puede iluminar la propia. En el teatro encuentra palabra, gesto, carácter y humanidad: la posibilidad de salir de sí misma para comprender mejor a los demás.

Una admiración · Fanny Mikey

La voluntad de convertir un escenario en un país posible.

Admira en Fanny Mikey la pasión por las tablas, pero también el trabajo detrás del telón: la visión, la disciplina y la capacidad de hacer que Bogotá y Colombia conversaran con el teatro del mundo. Una mujer que soñó en grande y aprendió a sostener ese sueño con oficio.

Conciencia y estudio

Sintergética: acercarse con rigor a lo que no siempre es visible.

Su interés por la Sintergética no ha sido superficial ni pasajero. La ha estudiado con el mismo cuidado con el que escribe, conserva sus cosas y vuelve sobre una idea antes de darla por cierta.

Lee, pregunta, contrasta y practica. Se acerca a este enfoque de integración entre cuerpo, emoción, mente y conciencia como una búsqueda personal que exige atención, disciplina y respeto.

Allí vuelve a aparecer una enseñanza suya: formar el alma no es abandonar el juicio. Es ampliar la mirada sin renunciar al cuidado con el que se aprende.

Estudiar · integrar · servir

Cesta de papas pintada por Vincent van Gogh en tonos tierra
Cesta de papas · Vincent van Gogh · 1885Dominio público ↗

Pequeñas coordenadas

También está en lo que elige.

  1. 01 · Tierra

    La papa

    Su alimento favorito: sencillo, esencial, nacido cerca de la tierra y capaz de acompañar casi cualquier mesa. Una preferencia que dice mucho sin necesidad de explicarse demasiado.

  2. 02 · Mesa

    El cocido boyacense

    Su plato especial. Más que una receta, es una reunión de sabores andinos, memoria familiar y calor servido sin prisa: Boyacá convertido en mesa.

  3. 03 · Ritmo

    El son cubano

    Su música favorita. Allí la elegancia no se queda quieta: conversa, sonríe y encuentra el compás. Una alegría con estructura, como tantas cosas que admiro en ella.

El arte de reunir

Donde ella llega, la amistad encuentra mesa.

De ella heredamos lo amiguera. Siempre ha estado rodeada de muchos amigos: invitada constante y, tantas veces, el alma de la fiesta de sus amistades.

Hacía verdaderos periplos para que nuestras celebraciones tuvieran regalos, detalles y alegría. No era solamente conseguir cosas: era anticipar la felicidad de los otros y trabajar para que la ocasión se sintiera inolvidable.

Cocina · archivo familiar

La carpeta de recetas

Una biblioteca que también se sirve.

Conserva una carpeta de cocina con recetas únicas. Allí el cuidado toma medidas, anota secretos y deja huellas: preparaciones que no pertenecen solo a un plato, sino a los días y a las personas para quienes fueron hechas.

Una inteligencia cercana

Consejera, referente, medida.

Hay personas que aconsejan dando respuestas. Ella me enseñó algo más difícil: a mirar mejor. Su inteligencia está en la estructura, en el detalle que otros dejan pasar y en la capacidad de volver a pensar lo que parecía resuelto.

Aún hoy recurro a ese criterio. No para que decida por mí, sino para recordar que una decisión también revela quién queremos ser.

La primera puerta

También me invitó a formar el alma.

Fue la primera persona que me acercó a la espiritualidad como una tarea interior: aprender a escuchar, a reconocer lo invisible y a cuidar aquello que no se exhibe.

Bogotá pertenece a su historia y el Valle de Tenza a una raíz que sigue respirando en ella. De Luis Felipe Sánchez, Carlina Roa, sus hermanos y sus afectos recibió un mapa familiar que conserva sin necesidad de exhibirlo por completo.

Una madre no termina de criarnos:
nos enseña que siempre podemos ser mejores.

Para ella, con admiración y gratitud.